La excelencia vuelve a ponerse a prueba: Villaviciosa acoge la primera mesa de cata de 2025.
17 de marzo de 2025, en el corazón de la comarca sidrera, Villaviciosa, tuvo lugar la primera mesa de cata de este año. Un encuentro técnico, sí, pero también profundamente simbólico: es aquí donde se ratifica el compromiso que cada botella lleva impreso, ese que conecta la autenticidad de la tradición asturiana con la exigencia de un producto de excelencia.
Desde el año 2000, Sidra de Manzana Seleccionada representa una apuesta valiente por elevar la sidra asturiana a un nuevo nivel sin renunciar a su esencia. Un proyecto colectivo en el que confluyen la experiencia de generaciones de llagareros, la selección minuciosa de nuestras mejores manzanas y la recuperación de técnicas ancestrales como la sidra sobre madre, que aporta a cada botella una riqueza de matices inconfundible.
La mesa de cata celebrada en la recientemente remodelada sidrería La Ballera, uno de los locales con más historia de la Villa, fue el escenario donde se evaluaron 408.000 litros de sidra procedentes de los tres llagares actualmente integrados en el proyecto. De esa cantidad, superaron el exigente corte de calidad 371.000 litros, que optarán ahora a llevar con orgullo la contraetiqueta de Sidra Seleccionada.
Este sello, más que un distintivo, es una declaración de principios. Cada botella que lo lleva ha pasado una rigurosa cata a ciegas por parte de un jurado técnico independiente, que valora aspectos como el color, el espalme, el aroma y el sabor. Pero hay algo más: en su contraetiqueta, cada botella lleva también la firma del llagarero, su “palabra”. Es su forma de decir: “esto lo hice yo, y estoy orgulloso de ello”.
El proceso de cata es meticuloso. Sabino, maestro escanciador y parte fundamental del equipo desde hace años, recoge personalmente las muestras recorriendo los llagares. Él mismo las embotella, las numera aleatoriamente y asegura que ninguna pista del origen interfiera en la cata. El jurado, compuesto en esta ocasión por seis expertos – entre ellos, su presidente Juan-, se enfrentó a cada muestra sin saber nada de su procedencia. Solo así puede garantizarse que la evaluación es justa, imparcial y centrada únicamente en la calidad del producto.
Como ya es tradición, la jornada terminó con una espicha en la que llagareros, jurado y asistentes compartieron impresiones, comentaron la calidad de la cosecha y brindaron por una campaña que arranca con fuerza y con el nivel que exige esta marca.
La visita del programa “Conexión Asturias” de la TPA a la sesión de cata ayudó también a proyectar el valor que encierra esta iniciativa. Porque Sidra de Manzana Seleccionada no es solo un sello de calidad: es la culminación de una forma de hacer sidra que mira al futuro sin perder la raíz. Cada botella es un homenaje al territorio, a la historia, y al saber hacer de quienes, con sus manos y su palabra, la hacen posible.
La siguiente mesa de cata se celebrará en los próximos meses. Hasta entonces, cada contraetiqueta que llegue al mercado hablará por sí sola: de honestidad, de compromiso, y de nuestra forma de hacer y vivir la sidra.
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